Esa noche por primera vez sentí esa libertad de ver la cuidad, la gente, todo transitar y seguir sin depender de mí, como si yo no faltará, pero al mismo tiempo como que sin mi nada sería igual... El caso es que este "plan" era mejor que el que esperaba, estábamos yo y mi alma... esa parte mía a la que yo no puedo dirigir pero que se es mía, esa parte que tiene mis deseos pero que parecería tener los suyos propios, esa parte que aunque nadie le vea como mía me pertenece a mi más que nada porque es como es por mí, esa parte que no puedo tocar pero que siento, que no puedo tener pero que poseo... y en ese descubrimiento de nuevas experiencias y sensaciones me di cuenta que me sentía libre, sentí como que si de pronto nada me atara, tal vez sentí la libertad de la sin consciencia con la que se llega al mundo, una mezcla de experiencias anatómicas que mi cuerpo iba descubriendo, identificando, aceptando y disfrutando, estaba ahí sin sentir frio a pesar de la lluvia y el viento, sentía los bombeos de mi corazón intensos demostrándome que estoy más viva que nunca, todos mis sentidos se habían agudizado, mi sombra ya no solo reflejaba mi forma corpórea, sino que hasta parecía poder expresar emoción, mis manos iban experimentando el frio y el calor, y aunque suene contradictorio sentía más intenso todo, pero no sentía frio y eso era extraño... Hay muchas cosas más que podría decir de ese momento, un momento de compenetración, un momento en el que al fin sentí que mi alma entro en mi cuerpo y que me demostró que un día de estos no solo podre retenerla en un momento así, sino inevitablemente ya no podrá salir de mí, porque al fin comprenderá que no siempre me falta a mí, sino que yo también soy necesaria y que aunque parezca más importante la parte intangible sobre la parte física, son complemento... Creo que jamás podré olvidar este reencuentro con mi alma con esa parte que a veces siento me abandona, pero luego me sacude para demostrarme que está ahí dentro de mí, que parecería se va y la pierdo, pero que así mismo vuelve para hacerme sentir que no es que a mí me falta, sino que yo le falto, porque esa parte no puede expresar por si sola lo quiere transmitir...
Ese día comprendí que de corazones rotos nacen personas libres, que se siente bien vivir una vida sin planear ya que a veces lo no tan planeado sale mejor... que las cosas inesperadas, los momentos que nos estremecen, las sonrisas espontaneas, las miradas cómplices y las locuras sin pensar dos veces son las que le agregan ese toque mágico a la vida...